Familias de víctimas en Irán denuncian extorsión de las autoridades
La familia de Hossein Mahmudi, de 36 años, creía haberlo visto todo con su muerte a tiros en las protestas antigubernamentales de Irán. Pero su calvario prosiguió cuando las autoridades los amenazaron y les exigieron una elevada suma de dinero si querían recuperar el cadáver.
Mahmudi fue abatido por disparos de las fuerzas de seguridad el 8 de enero en Falavarjan, cerca de la ciudad de Isfahan. Su familia tuvo que esperar ocho días para recuperar su cuerpo, según la ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, que investigó el caso.
Las autoridades inicialmente no querían entregar el cadáver, y sólo accedieron tras advertir a los parientes que no debían hablar públicamente del caso, e imponerles una multa equivalente a 2.875 dólares, según IHR.
Grupos de derechos humanos afirman que la experiencia de esta familia no tiene nada de excepcional entre quienes quieren recuperar los cadáveres de seres queridos de las morgues. Unas morgues que, según puede verse en los videos subidos a redes sociales, se vieron saturadas por la enorme cantidad de víctimas.
Luego de que la represión de las protestas dejó miles de muertos, las autoridades utilizan ahora tácticas no sólo de intimidación, sino también de extorsión contra las familias, según activistas.
Las familias señalan que se les están pidiendo elevadas sumas de dinero, y que se les obliga a mentir diciendo que los manifestantes muertos eran miembros de algún grupo armado de seguridad, como la milicia Basij, un componente clave de la represión ejercida por el gobierno. Además, se les impide celebrar funerales.
- Dolor y extorsión -
"Las autoridades han hostigado e intimidado de manera implacable y cruel a las familias de los manifestantes asesinados", señaló Amnistía Internacional, que denunció una "campaña sistemática de intimidación y coacción".
"A los familiares les dijeron que los cuerpos de sus seres queridos serían retenidos a menos que pagaran sumas exorbitantes de dinero, firmaran declaraciones o hicieran pronunciamientos públicos para declarar falsamente que sus allegados muertos eran miembros de la milicia Basij", afirmó.
El grupo dijo tener conocimiento de al menos un caso en que una familia "no ha podido recuperar el cadáver de su familiar más de dos semanas después de su muerte, porque no podían pagar la suma exigida por las autoridades".
La relatora especial de la ONU para Irán, Mai Sato, afirmó el viernes que recibió informes de que las "autoridades están coaccionando a las familias a declarar falsamente que los familiares muertos eran integrantes de la milicia Basij supuestamente muertos a manos de los manifestantes, además de exigir pagos para recuperar el cuerpo".
Son "prácticas crueles que agravan el dolor con extorsión", añadió.
Las autoridades dicen que más de 3.000 personas murieron en las protestas, y que la mayoría eran miembros de las fuerzas de seguridad y transeúntes asesinados por "alborotadores".
Grupos de derechos humanos afirman que el saldo real podría ser de decenas de miles de muertos, y que los manifestantes fueron asesinados por disparos de las fuerzas de seguridad.
- Muchos cadáveres -
El grupo Hengaw de derechos humanos destacó el caso de Ali Taherkhani, de 31 años, de quien afirmó que fue baleado y luego golpeado con porras por las fuerzas de seguridad en la localidad de Takestan, al noroeste de Teherán.
Las autoridades entregaron el cuerpo de Taherkhani a su familia solo después de que pagaran el equivalente a 21.500 dólares y removieran las pancartas de condolencias.
Su sepelio se efectuó bajo una draconiana presencia policial, con sólo cuatro familiares rodeados de agentes de seguridad, indicó el grupo con sede en Noruega.
"Muchas familias solo pudieron identificar los cuerpos de sus seres queridos después de días de búsqueda entre numerosos cadáveres en una morgue", según Hengaw.
Las autoridades han buscado asegurar que los funerales -que bajo el islam deben hacerse lo antes posible- no se conviertan en protestas.
Imágenes ampliamente divulgadas el 11 de enero en Behesht-e Zahra, el principal cementerio de Teherán, mostraban a parientes de las víctimas coreando consignas contra el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei.
"Las autoridades han presionado a los familiares para que celebren los entierros en mitad de la noche, y en presencia de las fuerzas de seguridad", afirmó Amnistía. La oenegé agregó haber recibido informes de entierros masivos para evitar que se hagan sepelios individuales.
(P.Hansen--DTZ)