Deutsche Tageszeitung - Deslave en Nepal y Tíbet deja 359 muertos y más de mil desaparecidos

Deslave en Nepal y Tíbet deja 359 muertos y más de mil desaparecidos


Deslave en Nepal y Tíbet deja 359 muertos y más de mil desaparecidos
Deslave en Nepal y Tíbet deja 359 muertos y más de mil desaparecidos

Un catastrófico deslave provocado por el colapso de un glaciar ha devastado zonas fronterizas entre Nepal y la región china del Tíbet. Las autoridades confirman 359 muertos y buscan activamente a más de mil personas desaparecidas, mientras líderes mundiales expresan su solidaridad ante la magnitud de la tragedia.

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Equipos de rescate intensificaron este jueves las labores de búsqueda en la frontera entre Nepal y la región autónoma china del Tíbet, tras un desastre natural que ha dejado al menos 359 muertos y más de mil personas desaparecidas. Las autoridades informaron que pueblos enteros han sido arrasados por repentinas inundaciones y deslizamientos de tierra provocados por el colapso de un glaciar.

Imágenes de vigilancia captadas desde el lado chino muestran la violencia del fenómeno: una pared masiva de lodo y escombros engulló un edificio de varios pisos mientras decenas de personas huían para salvar sus vidas. La riada arrastró autobuses y automóviles con facilidad, destruyendo infraestructuras en su paso.

Según los balances oficiales provisionales, el desastre ha cobrado 356 vidas en el lado nepalí y tres en el chino. El torrente de agua y lodo, descrito por expertos como similar a un tsunami, fue registrado por el Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS) como un "evento sísmico" de magnitud 5,2 debido a su fuerza destructiva.

En Nepal, la riada devastó el valle del río Trishuli, en el distrito de Nuwakot, al norte de Katmandú, así como el valle del Bhote Koshi, al este de la capital. Veinticuatro horas después del incidente, las autoridades nepalíes seguían sin tener noticias de 823 personas, entre ellas 517 turistas extranjeros.

La Oficina de Turismo detalló la nacionalidad de los desaparecidos: 178 ciudadanos de India, 65 de Estados Unidos, 53 de Ucrania, 51 de Malasia, 35 de Australia, 33 del Reino Unido y 25 de Canadá. España confirmó que hay cuatro de sus nacionales sin localizar.

Del otro lado de la frontera, la prensa estatal china reportó un balance de tres muertos en el puerto tibetano de Gyirong debido al deslizamiento de lodo. Pekín cifró en 558 los desaparecidos, incluyendo a 260 extranjeros, aunque no especificó sus nacionalidades.

Tanto el primer ministro chino, Li Qiang, como su homólogo nepalí, Balendra Shah, visitaron las zonas afectadas para supervisar las operaciones de búsqueda y rescate. El presidente chino, Xi Jinping, declaró que la tarea más urgente es hacer todo lo posible por rescatar a los desaparecidos.

En medio del caos, residentes relatan el terror vivido. Raju Bhadel, un nepalí de 56 años, mencionó recibir una llamada angustiosa de su cuñado. Subash Khatani, quien busca a su hermano en el distrito de Rasuwa, explicó que salió a las calles tras enterarse de que su familiar estaba entre los desaparecidos.

David Fisher, director de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en Nepal, alertó sobre la dimensión de la catástrofe, señalando que "pueblos enteros y zonas de mercado han quedado arrasados". El Ejército nepalí realiza sobrevuelos para rescatar a decenas de personas y ha ordenado la reubicación de quienes viven cerca de los ríos en zonas de peligro.

Estados Unidos ha prometido 500.000 dólares en ayuda humanitaria. Mientras tanto, expertos advierten que un bloqueo persistente en el río podría provocar una nueva inundación. Videos difundidos por la policía nepalí muestran cómo el agua subió por los cauces y destruyó casas, dejando solo los pisos superiores de algunas viviendas visibles sobre el suelo embarrado.

El Dalái Lama expresó su oración por las víctimas y pidió "medidas de ayuda adecuadas". Por su parte, el Vaticano anunció que el papa León XIV se mostró "entristecido al enterarse de la pérdida de vidas y la devastación", enviando "su más sincero pésame a los familiares de las víctimas".

Los científicos señalan que las lluvias monzónicas, habituales entre junio y septiembre en el sur de Asia, suelen provocar riadas mortíferas. No obstante, afirman que el cambio climático está aumentando la frecuencia e intensidad de estos fenómenos meteorológicos extremos en la región.

(I.Beryonev--DTZ)