Deutsche Tageszeitung - El norte de Perú teme por el agua que amenaza traer El Niño

El norte de Perú teme por el agua que amenaza traer El Niño


El norte de Perú teme por el agua que amenaza traer El Niño
El norte de Perú teme por el agua que amenaza traer El Niño / Foto: © AFP

En el norte de Perú, el sol todavía abrasa las calles pero sus habitantes temen por el agua que amenaza traer El Niño.

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En Piura, una de las urbes peruanas históricamente más devastadas por este fenómeno meteorológico, la inquietud aumenta ante las intensas lluvias anunciadas. Este año, El Niño podría ser "el más potente" jamás registrado, según científicos de la ONU.

"Ya subimos todo. Vivimos en el segundo piso. Ahí nos refugiamos porque, como se dice, ¿adónde más vamos?", dice a la AFP Sara Castillo en El Chilcal, un barrio de clase media de esta ciudad de 600.000 habitantes.

Esta jubilada de 83 años ya sufrió los estragos de las inundaciones: una mancha de humedad tiñe los muros de su patio hasta un metro y medio de altura. En la sala, donde las tomas de corriente están elevadas, una plancha de madera contrachapada oculta los daños del agua en otra pared.

Castillo se prepara para resistir por cuarta vez un desastre desde El Niño de 1983, el más letal en Perú, que dejó 512 muertos por el evento climático y otros 8.500 por accidentes indirectos y enfermedades, según datos oficiales.

Asegura que su sobrina, que vive con ella, contrajo entonces una infección al cerebro que la dejó "sin habla y sin escucha".

Cerca de su casa, equipos municipales trabajan a contrarreloj para limpiar la vegetación crecida en el lecho del río Piura, cuyos desbordes pueden afectar a amplios sectores de la ciudad. Las precipitaciones extremas se esperan para noviembre.

Pero la falta de mantenimiento de los desagües, saturados de desechos y con aguas estancadas, impregna las calles de un olor fétido y preocupa a los vecinos.

"Si no limpian los drenajes, el riesgo de ser inundados es más que probable", dice un dirigente del distrito Veintiséis de Octubre, Juan Chira, quien en 2017 perdió mucho de los enseres de su casa.

- Tarea descomunal -

En el Chilcal, que como otros barrios de Piura está asentado en depresiones del desierto, un canal de cemento divide en dos orillas una calle en previsión del flujo de agua.

En Santa Margarita prevén un diluvio. "Todos estamos tomando precauciones y construyendo muros de contención" en nuestras casas, dice Ana Bobbio, líder del vecindario.

"En tiempo de lluvia, todo es un río", agrega, bajo un intenso sol en pleno invierno austral.

En el cauce del Piura la tarea parece descomunal. Unas máquinas niveladoras se ven pequeñas junto a las toneladas de tierra que aún deben retirar.

Hasta el miércoles, la alcaldía de la ciudad sólo había gastado el 36,8% de su presupuesto anual de 645.000 dólares para reducción de riesgos de desastres, según el Ministerio de Economía.

Francisco Cevallos, alcalde de Piura, atribuye la demora al proceso de contrataciones.

"Tenemos ocho" maquinarias pesadas "trabajando 24 horas (...), pero el problema es que va a haber siempre inundaciones" por la topografía de la ciudad, dice a la AFP.

La presidenta Keiko Fujimori, que asumió en julio, marcó la preparación para El Niño como una prioridad inmediata. A inicios de agosto, visitó Piura y anunció unos 41 millones de dólares para limpiar los ríos de la región.

Marina Farías, experta en hidrología de la Universidad de Piura, estima que ya no queda tiempo para obras de prevención, sino para "mitigar" los impactos que vendrán.

Solo la limpieza "no va a servir mucho", ya que se requieren trabajos para desviar el cauce hacia el desierto, "pero eso no se está haciendo", dice.

César Quevedo, un líder barrial de 39 años, presiona a las autoridades. "No hay obras" de prevención "definitivas por falta de voluntad política", lamenta.

De los 1.800 municipios de Perú, casi 800 fueron declarados en emergencia por "peligro inminente" de lluvias anómalas y otros 600 por sequías que podrían afectar la seguridad alimentaria.

En la periferia de Piura, un letrero de venta de lotes destaca un atractivo particular para los lugareños. "Zona no inundable", se lee.

(P.Vasilyevsky--DTZ)