Deutsche Tageszeitung - Voto de confianza: costarricenses custodian las boletas electorales en casa

Voto de confianza: costarricenses custodian las boletas electorales en casa


Voto de confianza: costarricenses custodian las boletas electorales en casa
Voto de confianza: costarricenses custodian las boletas electorales en casa / Foto: © AFP

En la sala de su casa, Priscilla Herrera resguarda junto a Vaquita, su perra criolla, cientos de boletas de las elecciones del próximo domingo en Costa Rica, donde los ciudadanos tienen un voto de confianza para garantizar la transparencia del proceso.

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Se trata de un caso singular en Latinoamérica, donde el material electoral suele estar en bodegas bajo custodia de soldados y policías, y aún así es común que haya denuncias de adulteración.

Costa Rica, que abolió el ejército en 1948, deja esta responsabilidad a sus ciudadanos.

"Es muy bonito que el pueblo cuide también de las elecciones. En otros países el ejército protege las papeletas como un tesoro porque puede haber fraude. Aquí no", dice a la AFP Herrera, de 42 años, en su pequeña casa de San José.

Empleada de una cafetería escolar, la mujer recibió la mochila con 600 boletas tras ser seleccionada al azar por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) como auxiliar de una mesa de votación.

Junto con otros testigos revisó que los tarjetones para presidente y diputados estuvieran completos, firmó un acta y se llevó en paquete en motocicleta, sellada con una abrazadera y que pesa unos 16 kilos.

- Incluso a pie -

Aprovechando la cercanía entre los puestos de votación y sus viviendas, algunos auxiliares llevan el bulto a pie, como Gabriel Marín, honrado por esa responsabilidad.

"Siento muy bonito esa confianza que ponen entre los ciudadanos, que reconocemos que, al ser parte todos del proceso, es imposible que haya fraude", señaló a la AFP Marín, de 32 años, empleado de la estatal Universidad de Costa Rica.

Aunque vive en un sector seguro de la capital, Marín se cuida de dejar con llave la puerta de la casa y puso la maleta en una silla alta, junto al televisor de la sala, previendo que un tubo del agua pudiera romperse y dañar el material.

Las boletas pueden ser guardadas incluso por los miembros de mesa que designan los partidos.

El domingo Herrera y Marín llevarán el material, que incluye las urnas y los crayones, a sus puestos de votación.

La palabra fraude prácticamente desapareció de las contiendas por la presidencia en Costa Rica, que se precia de ser una de las democracias más estables del continente.

Paradójicamente forjó esa solidez a partir de un episodio amargo, la guerra civil de 1948, que se desató luego de que el Congreso anulara la elección presidencial por supuestas irregularidades.

El conflicto duró 44 días y dejó cientos de muertos, pero años más tarde condujo a un acuerdo que sentó la base de políticas de bienestar que perduran hasta hoy.

Herrera garantiza que las boletas están a salvo en su casa, donde además tiene como guardianes a Vaquita, dos perros salchicha y una gata.

(V.Varonivska--DTZ)